Balenciaga: nuestro vasco y LGTB más conocido.

El 21 de enero de 1895 nace en Guetaria el futuro modisto Cristóbal Balenciaga Eizaguirre. Dedicó su vida a la costura desde antes de los 13 años, y ya a los 20 cosía a los reyes y a la alta sociedad española.

Para hacer este post estuve buscando información y me parece imperdonable que no disfrutéis de como el gran gay y escritor Boris Izaguirre nos cuenta en Vanity Fair como era Balenciaga en su vida: 

"vivía abiertamente como homosexual en el París de finales de los años treinta. De hecho, el gran amor de su vida fue Wladzio d´Attainville, un aristócrata polaco-francés, magníficamente relacionado, y que hizo posible reunir el dinero para abrir allí su casa de costura. Si Balenciaga tenía el rigor y la actitud aristocráticas a pesar de ser hijo de un pescador y una costurera, Wladzio era un aristócrata de verdad cuyo ingenio fascinaba al modisto. Vivían juntos desde la época de San Sebastián, donde compartían un piso sobre la casa de moda con la madre del primero. Una de las modistas de esa época, Elisa Erquiaja, lo explicaba así en una entrevista: "Era un caballero muy guapo, muy educado y todas lo sabíamos, pero nadie hablaba de eso en el taller".

Protegidos por su discreción, Wladzio y Cristóbal se permitía una normalidad privilegiada: coleccionaban arte y acudían juntos a actos sociales, formidablemente respetados como una moderna pareja de estetas, forjadora de tendencias y descubridora de nuevos talentos. Encarnaban, a su manera, lo más público de una sexualidad obligada a esconderse. El guapo polaco funcionaba junto a Balenciaga, que también era un hombre atractivo, pero que se crecía a su lado. Los dos fueron el embrión de la pareja gay contemporánea, interesada en mantener su nivel de vida y no entorpecer el éxito profesional. Jamás se separaron. El polaco era el único capaz de controlar los demonios del maestro: la inseguridad y esa obsesiva búsqueda de la perfección de un hombro, una manga o la manera de ocultar las caderas de Colette, una de sus célebres clientas. Eran cosas que de verdad le torturaban y que D´Attainville sabía como serenar.

En 1948 Wladzio murió en Madrid y Balenciaga nunca se recuperó. Ni tampoco quiso rehacer su vida sentimental. En su desfile de aquel año todos los trajes fueron negros. 

"Impuso el luto por su novio a todas las damas elegantes de esa época", explica Miren Arzallus en su libro La forja del maestro. Es más que probable que se deba al luto por D’Attainvile el triunfo del negro como color chic. Como escribió Hamish Bowles en 2006, "las dos grandes heridas en la vida de Balenciaga fueron el triunfo de Dior en 1947 y la muerte de D’Attainville el año siguiente". 

Entre los grandes diseñadores homosexuales del mundo a mediados del siglo XX estaban Balenciaga y Dior en Paris, y sus seguidores Yves Saint Laurent y Jean Paul Gaultier, y en Italia, Giorgio Armani y Giani Versace (según la enciclopedia de la historia de Lesbianas y Gays). 

Dior lo consideró el primus inter pares, y Chanel reconoció que Balenciaga por sí solo podía elaborar una prenda perfecta de principio a fin con sus propias manos, mientras que los demás no eran más que “unos diseñadores.”

Según Amalia Descalzo, asesora del Museo Balenciaga y profesora de moda de ISEM en el IESE, en ABC dijo que: «sentó las bases de todo lo que vino después. Es lo que Picasso fue al arte contemporáneo».